domingo, 20 de febrero de 2011

Sobre Raymond Williams (Beatriz Sarlo introducción a El campo y la ciudad)

La dedicatoria de este libro menciona a los "trabajadores rurales" que fueron los cuatro abuelos de Raymond Williams. Esta inscripción biográfica invita a detenerse. Williams revisto frecuentemente sus orígenes, no solo en sus libros de ficción (desconocidos en castellano) sino en lo que podríamos llamar la "novela familiar" de su actividad cono crítico e historiador. La primera fase de Politics and letters, es un exhaustivo reportaje de más de cuatrocientas páginas, sirve como una revelación del lugar donde había nacido en 1921:
"Vengo de Pandy, una aldea predominantemente agrícola, de estructura rural típicamente galesa; las granjas son pequeñas unidades familiares. Mi padre empezó a trabajar, de niño, como peón de granja. Pero el valle estaba atravezado por el tren y, a los quince años, consiguió un empleo de chagarín ferroviario, que mantuvo hasta que entró en el ejercito en la Primera Guerra Mundial. A su regreso fue ayudante de señalero y, más tarde, señalero. De modo que crecí dentro de esta particular configuración, una trama rural de pequeñas granjas, entretejida con otro tipo de estructura social a la que pertenecían los trabajadores del ferrocarril. Ellos estaban sindicalizados y podían percibir un sistema social más vasto, situado fuera de los límites de la aldea. Pero, al mismo tiempo, formaban parte de la comunidad inmediata, con sus típicas granjas familiares. Todo el tiempo recibíamos cierta presión del este, es decir, desde Inglaterra, porque estabamos justo en el límite donde empezaba la vida rural diferente, con grandes casas de campo cuyos propietarios eran ingleses que habían vuelto de la India. Pero esa presión, de todos modos, era muy marginal y externa"
Este comienzo de Politics and letters es el suelo biográfico sobre el que creció el proyecto de The country and the city "una obra que a Williams le costó mucho terminar porque sus temas lo tocaban hasta la medula" (Egleaton, 8, 1998).
Como otro de los fundadores británicos de lo que hoy se llaman estudios culturales, me refiero a Richard Hoggart, tambien Raymond Williams encontró en el enigma autobiografico un impulso. Quien haya leído the uses of literacy de Hoggart reconocerá, casi cuarenta años despues en su autobiografía, y también antes en varios ensayos de Speaking to each other , un conjunto de evidentes coincidencias en el objeto que Hoggart presentó en todos estos trabajos diferentes: la cultura obrera leída desde los recuerdos de infancia de una casa obrera al norte de Inglaterra. En el caso de Williams, estas coincidencias son menos literales, para decirlo de algún modo, ya que la perspectiva de The country and the city no es etnográfica, como en el caso de Hoggart, sino histórica.
Pero ambos, llegados desde familias de clase baja a la universidad inglesa, reducto en los años treinta de las Middle classes; ambos, niños y adolescentes becados por el sistema que el laborismo había creado como parte de su programa de extensión de derechos y oportunidades, sienten la extranjería que los marca como recién llegados. Williams recuerda, en Politics and letters, que cuando trató de asociarse a la student union de la universidad (algo que le parecía completamente natural, entre otras cosas porque la palabra union era la misma que se usaba para designar al sindicato obrero) le comunicaron que debía ser presentado por alguien. Ante su perplejidad, le preguntaron si no conocía a nadie de la escuela, es decir de los años más inmediatos, que para casi todos, en Cambridge y, de estarlo, de todos modos hubiera sido perfectamente inútil.
Este choque entre culturas, al que Williams siempre atribuyó un cambio en su carácter (de una energía abierta y dispuesta a una actitud reservada y problemática) fue traducido, reelaborado y criticado en toda su obra. La huella de una diferencia no debió buscarla Williams en los protocolos metódicos de una investigación. Antes que en ellos, la distancia social y cultural estaba inscrita en el choque de una cultura campesina y obrera con el estilo prescrito por la educación aristocrática de Cambridge que, páradojicamente, en los años treinta, tuvo también un ingrediente izquierdista y comunista.

Continuara....

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