miércoles, 9 de marzo de 2011

Más aforismos de Adorno

Instancia de apelación:
Nietzche expuso en el anticristo el más vigoroso argumento no sólo contra a teología, sino también contra la metafisica: que las esperanza es confundida con la verdad; que la imposibilidad de vivir feliz o simplemente de vivir sin pensar en absoluto no presta legitimidad al pensamiento. Refuta a los cristianos la "prueba de la fuerza", según la cual es la fe es verdad porque produce la bienaventuranza (. . .) Pero fue el mismo Nietzche el que enseñó el amor fati, el "debes amar a tu destino". Ésta es, como dice en el epílogo al crepusculo de los idolos, su naturaleza más intima. Y habría entonces que preguntarse si existe algún otro motivo que lleve a amar lo que a uno sucede y afirmar lo existente porque existe que el tener por verdadero aquello que uno espera ¿No conduce esto de la existencia stubborn facts a su instalación como valor supremo, a la misma falacia que Nietzche rechaza en el acto de derivar la esperanza de la verdad? Si envía al manicomio la "bienaventuranza que procede de una idea fija", el origen del amor fati podría buscarse en el presidio. Aquel que ni ve ni tiene nada que amar acaba amando los muros de piedra y las ventanas enrejadas. En ambos casos rige la misma incapacidad de adaptación que, para poderse mantenerse en medio del horror del mundo, atribuye la realidad al deseo y sentido al contrasentido de la coerción. No menos que en el credo quia absurdum se arrastra a la resignación en el amor fati, ensalzamiento del absurdo de los absurdos, hacia la cruz frente a la dominación. Al final la esperanza, tal como se la arranca a la realidad cuando aquélla niega a ésta, es la única figura que toma la verdad. Sin esperanza, la idea de verdad apenas sería pensable.

domingo, 6 de marzo de 2011

Beatriz Sarlo II parte

Williams es un desplazado e incluso cuando su centralidad es casi indiscutible, en las décadas del setenta y el ochenta, recuerda siempre su diferencia, la especificidad cultural de su origen de clase. Por otra parte, a lo largo de su vida, impulsado probablemente por una ola de recuperación de los rasgos culturales regionales, Williams se vuelve "más galés" de lo que había sido a finales de los años treinta, cuando llegó como estudiante a Cambrige.
Hay algo en ese origen en el pueblo de Pandy, a lo que Raymond Williams vuelve. Una fotografía, publicada sin fecha pero de mediados de los ochenta, lo muestra recostado contra el cerco de madera, de una estación ferroviaria muy pequeña y, en el fondo, se ve el edificio también de madera, con dos tiras de ventanas, de la cabina del señalero. Williams revisita el lugar de su padre, emblematizado en los signos de la condición obrera en el marco del mundo rural. Trabajo obrero, cultura sindical, escuela, partido laborista, política, por una parte. Comunidad campesina en decadencia, situación marginal, en el límite Gales e Inglaterra, por la otra. En la foto, Williams se recorta contra el lugar de su campo. Idas y vueltas: de la aldea a Cambridge, gracias a una beca creada por el laborismo; de Cambridge a la educación de adultos, ese vasto laboratorio social también laborista, donde Williams enseñó varios años; de allí, finalmente, de nuevo a Cambridge, en cuyas cercanías vivió, en una aldea rural. Los desplazamientos de un personaje que desde el margen cultural del país de Gales adquirió, en las décadas anteriores a su muerte, en 1988, una centralidad evidente, sobre todo en el debate cultural de la izquierda británica.
Como lo demostró siempre, tanto en Marxism and Literature como en Culture, Williams es, antes que un marxista, un materialista cultural. Lo que esto quiere decir podría parecer o demasiado sencillo o enigmático si no se lo sitúa en el marco de las décadas discursivistas y estructuralistas de los sesenta y los setenta, años de crítica del sujeto y devaluación teórica de la experiencia. Una y otra vez, durante esos años, Williams insistió en el componente material de la dimensión simbólica, en la base material, física y corporal de la experiencia. Dio vueltas alrededor de una idea, la de "conciencia práctica", que le permitió superar el dualismo entre la praxis material social, los sistemas de ideas y significaciones y la construcción de sentidos en (y de la) la experiencia.

Continuara......