miércoles, 9 de marzo de 2011

Más aforismos de Adorno

Instancia de apelación:
Nietzche expuso en el anticristo el más vigoroso argumento no sólo contra a teología, sino también contra la metafisica: que las esperanza es confundida con la verdad; que la imposibilidad de vivir feliz o simplemente de vivir sin pensar en absoluto no presta legitimidad al pensamiento. Refuta a los cristianos la "prueba de la fuerza", según la cual es la fe es verdad porque produce la bienaventuranza (. . .) Pero fue el mismo Nietzche el que enseñó el amor fati, el "debes amar a tu destino". Ésta es, como dice en el epílogo al crepusculo de los idolos, su naturaleza más intima. Y habría entonces que preguntarse si existe algún otro motivo que lleve a amar lo que a uno sucede y afirmar lo existente porque existe que el tener por verdadero aquello que uno espera ¿No conduce esto de la existencia stubborn facts a su instalación como valor supremo, a la misma falacia que Nietzche rechaza en el acto de derivar la esperanza de la verdad? Si envía al manicomio la "bienaventuranza que procede de una idea fija", el origen del amor fati podría buscarse en el presidio. Aquel que ni ve ni tiene nada que amar acaba amando los muros de piedra y las ventanas enrejadas. En ambos casos rige la misma incapacidad de adaptación que, para poderse mantenerse en medio del horror del mundo, atribuye la realidad al deseo y sentido al contrasentido de la coerción. No menos que en el credo quia absurdum se arrastra a la resignación en el amor fati, ensalzamiento del absurdo de los absurdos, hacia la cruz frente a la dominación. Al final la esperanza, tal como se la arranca a la realidad cuando aquélla niega a ésta, es la única figura que toma la verdad. Sin esperanza, la idea de verdad apenas sería pensable.

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